martes, 1 de febrero de 2011

Fotografiar ropas o fotografiar almas

"Cuando uno fotografía personas en color, fotografía sus ropas. Cuando fotografía personas en blanco y negro, fotografía su alma."
Esta es la cita que aparece a pie de página de mi bitácora del fotógrafo Ted Brant. El que aparezca en mi blog no es una cuestión de estética lingüística, los que hacen un seguimiento de mi obra fotográfica –espero que haya alguien-, saben que para mi siempre ha sido un dilema la elección del color o el blanco y negro.
La imagen que hoy os muestro es un buen ejemplo de lo expuesto, corresponde al Via Crucis 2.008 celebrado en los aledaños de la Catedral de Palma.
En la versión a color, a pesar de que la persona retratada viste con unas prendas sencillas, el color vivo de la ropa sin apenas decoloración transmite sensación de excepcionalidad, de vestirse para la ocasión y de teatralidad –que en efecto así era-.
En la visión en blanco y negro, al ser más estrecha la tonalidad de la imagen, ya que sólo tenemos  variedad de grises, la visión ya no se centra en la ropa sino en los gestos faciales y la postura adoptada por las manos, el resultado es menos teatral e invita a la profundidad del carácter del retratado. Incluso se hace más difícil acertar que se trata de una recreación.
Una fotografía siempre será un elemento sujeto a muchas interpretaciones pero cuando más nos alejemos de la concepción original de la toma y más todavía si le damos una interpretación de blanco y negro, más nos acercaremos a una concepción abstracta, subjetiva y sentimental.
Con todo esto, podríamos parafrasear una canción de Luis Eduardo Aute: “Pido perdón por confundir la fotografía con la realidad”

1 comentarios:

Demóstenes dijo...

Interesante tu reflexión. Ciertamente el coger o no el color a las fotos parece una decisión complicada, porque efectivamente uno se fija en matices diferentes teniendo la misma imagen. Lo que aprende uno con este blog!