jueves, 13 de marzo de 2014

Torres de enfilamiento

 

El obelisco aparece al final del camino. Al salir del pinar, nos adentramos en el arenal y nos encontramos con aquella construcción puntiaguda, con los ladrillos de hormigón a la vista y un balcón de barandilla horadada cubierto con un pequeño techo de uralita.
Está situado en la finca de Son Real municipio de Santa Margalida, isla de Mallorca y más concretamente frente a la Illa dels Porros, cuyo nombre hace referencia a los puerros silvestres que crecen en ella y que muy probablemente estuvo unida a la tierra en los tiempos de la civilización talayótica. Tiene una torre gemela situada en una segunda línea de costa, pero medio derruida en la actualidad.

 
¿Cual es el origen de estas extrañas construcciones en primera línea de costa? La construcción de los obeliscos se remonta al periodo 1941-1970 y aporta un ingrediente más a una costa repleta de restos arqueológicos y históricos, que van desde la Prehistoria hasta tiempos mucho más recientes. En este caso, los responsables de tan emblemáticas –y por lo general abandonadas– construcciones son los militares, que las diseñaron para que los submarinos hicieran prácticas de minas y torpedos desde la bahía de Alcúdia. Los sumergibles buscaban su posición mediante la superposición de dos de estas torres y luego llevaban a cabo la práctica en cuestión. De ahí su nombre: torres de enfilación.

Los militares levantaron un total de 28 obeliscos entre S’Albufera y la Colònia de Sant Pere, agrupados en 14 parejas –la superposición siempre se llevaba a cabo entre una torre situada en primera línea de mar y una segunda construida justo detrás, a 200 metros de distancia. Originalmente, las torres estaban numeradas y pintadas de blanco y rojo, colores que hoy todavía pueden intuirse en algunos casos. De una pareja a otra, había 1.240 metros.
La importancia histórica de la zona llevó al Govern Balear a habilitar el centro de interpretación de Son Real en la posesión del mismo nombre. Más allá de este proyecto, los intentos por acercar a la población la trascendencia de la bahía han sido testimoniales, así como los trabajos de conservación de los restos.
Al día de la fecha parece que hay un movimiento serio por parte de las autoridades de Santa Margalida para recuperar estas construcciones, por lo menos los ubicados en la finca de Son Real de titularidad pública.


Equipos y materiales utilizados:
Canon EOS 20DTokina 12-24Tamron 28-75

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