lunes, 2 de noviembre de 2015

La Península Rocosa de Sa Foradada



Sa Foradada es una península rocosa de forma caprichosa con un gran agujero, situada delante de la costa escarpada de la Serra de Tramuntana al oeste de Deià. Visible desde lejos, constituye el símbolo de aquella zona que en su día fue propiedad del archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Toscana.
Para acceder venimos en coche desde Valldemossa, encontrándonos, 2 km antes de Deià, unos indicadores que nos guían hasta el aparcamiento del mirador de Son Marroig. Nos encontramos en el territorio del archiduque, un ancho camino de herradura, que hizo trazar hace más de cien años. Al cabo de cien metros empieza el camino de muchas curvas hacia Sa Foradada. Nada más pasar la primera curva, la pared rocosa, sumamente accidentada forma bóveda sobre el camino y muestra estructuras rocosas extrañamente entrelazadas, cavidades y concreciones calcáreas.
Por una escalera de piedra sin barandilla se puede subir a un mirador. Tan pronto como el camino tuerce a la izquierda, detrás de la península cubierta de bosque, descubrimos que sólo una estrecha lengua de tierra de escasa altura, comunica la península con la punta que se encuentra delante de ella.
A la izquierda de la lengua de tierra, el excursionista puede bajar hasta los dos embarcaderos o subir hasta una casi blanca más arriba de una cuadra reconvertida en restaurante en época estival.
A partir de aquí se requiere un esfuerzo adicional no exento de algún riesgo para subir al pico, por otra parte entre los meses de julio y noviembre es zona de nidificación de ciertas aves por lo que no es recomendable perturbar su habitat.

En este momento es evocadora la descripción realizada por el archiduque al narrar cómo rodeó Sa Foradada en una barca: “Para conocer todo el esplendor salvaje de Sa Foradada, hay que ir en barca a lo largo de la península una tarde de calma chicha, cuando la sombra ya ha caído sobre la oscura cavidad y el águila pescadora, que anida encima del agujero de Sa foradada, surca, chillando, los aires o sube en pez plateado hasta su nido
Antes o después de la pequeña excursión vale la pena hacer una visita a la posesión de Son Marroig, situado en el punto de partida. Su museo permite una breve aproximación a la extensa obra del archiduque. Era un enamorado de Mallorca y con sus libros y dibujos ha contribuido mucho al conocimiento de las Baleares.
Si sólo nos limitamos a admirar el paisaje desde el mirador, el mejor momento para visitar Sa Foradada es la puesta del sol, donde, además del paisaje, podremos disfrutar del juego de colores que ofrece el mar Mediterráneo cuando cae el día.
En cuanto a la realización de las fotos, no hay mucho que decir que trascienda lo evidente: aprovechamiento de las horas del día y las condiciones atmosféricas con ese cielo nublado que tamizaba la luz cuando lo atravesaba. Siendo la temática paisajística, el uso del gran angular en su extremo de 12 mm.

Aquí tenéis la ruta en Wikiloc:
Equipo fotográfico utilizado:
Canon EOS 7DTokina 12-24

1 comentarios:

Juan Granados dijo...

Esta es una que tengo pendiente de hace mucho.
A ver si cuando todo este en calma puedo hacerte sombra.