domingo, 8 de octubre de 2017

Cianotipia

La Ciutat Esvaïda" edición bicromatada de José Luis García
La cianotipia -o proceso azul- fue probablemente el primer sistema de reproducción de documentos -inventado por el astrónomo John Herschel en 1.842 para registrar fórmulas matemáticas complicadas, ya que no confiaba mucho en la exactitud de sus ayudantes-

"La Ciutat Esvaïda" de J.Vicente Jiménez
El proceso se basa en el hecho de que las sales férricas del ácido cítrico y otros compuestos orgánicos pasan a ferrosas bajo la acción de la luz UV; estas sales ferrosas se combinan con ferricianuro potásico para formar azul prusia. Es pues, un proceso negativo-positivo por contacto a partir de un original de línea por lo que el resultado final tendrá el mismo tamaño que el negativo. El papel se oscurece a medida que la exposición avanza y se "revela" en agua fría. Pueden hacerse copias también en tela -desde lienzo grueso hasta algodón ligero- y en casi todos los tipos de papel. No hay ningún medio eficaz de fijado, y la imagen se va debilitando si se expone a una luz fuerte. El mejor resultado se obtiene con originales contrastados.
La cianotipia tiene desventajas tales como los largos tiempos de exposición y el reducido tiempo de conservación de las soluciones pero es un proceso de relativa simplicidad y bajo coste. Es posible comprar soluciones ya preparadas, pero no es muy complicado mezclarlas uno mismo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Una narrativa de doble discurso: "Pais Petit" y "L'Oblit"

L'Oblit

La cámara es sólo una herramienta, el bolígrafo a través del cual se puede escribir una narración y cuya tinta es la luz. Es importante analizar qué es lo fundamental a la hora de relatar una historia.
La tecnología tuvo un límite a la hora de fundamentar la creatividad y espíritu fotográfico que lo podríamos datar, más o menos, a mediados de los años veinte con la aparición de cámaras como la Ermanox y la Leica. La portabilidad, sin duda, facilitaba la narración.

Baixamar

Todo la evolución tecnológica posterior sólo ha representado facilidades para poder construir un discurso, de la misma manera que se puede escribir un libro con un bolígrafo o con un ordenador con procesador de textos.

Plenamar

Pues bien, os presento aquí una narración, bueno más bien un ensayo. Aprovechando el formato de bitácora en cuanto a su lectura en formato horizontal os presento una narrativa doble.
Por una parte, y como desarrollo principal, tenemos "Pais Petit" -País pequeño- basado en la canción de Lluis Llach del mismo nombre en el que una de sus estrofas dice:

El meu país és tant petit 
que sempre cap dintre del cor 
si és que la vida et porta lluny d'aquí 

y cuya traducción al castellano sería más o menos:

Mi país es tan pequeño
que siempre cabe en el corazón
si es que la vida te lleva lejos de aquí

Rudi Rudini

En este sentido es expresar ese sentimiento de pertenencia a varios lugares o circunstancias como son la de ser mallorquín, ibicenco, la del carácter mediterráneo, español, europeo y en última instancia la de universalidad.

Manoletina

Pero hay una pertenencia más íntima, la que te une a los rincones de tiempos pasados: la infancia, la adolescencia, la juventud. La pertenencia a los pequeños placeres de tu entorno, el ver una puesta de sol, sentir el viento,  la observación del mar...

Futbolín

Todo esto se  entronca con la narrativa subyacente y secundaría, pero no menos importante, que es la de "L'Oblit" -El Olvido-. De como el paso del tiempo hace que muchas de esas sensaciones que hemos tenido en nuestra vida, cercanas, vayan cayendo poco a poco en el olvido y no sepamos ya si se trata de un recuerdo o el recuerdo de un recuerdo.

Bicicleta Vella
Aquí tenéis una narrativa susceptible de ir creciendo en la medida en que encuentre partes de mi país no olvidadas por el corazón, abstracta e inmaterial ..... mi narrativa.

L'Oblit II


domingo, 16 de julio de 2017

Goma bicromatada

"La Ciutat Esvaïda" edición bicromatada de José Luis García
La impresión en goma bicromatada en una técnica por contacto flexible y relativamente sencilla que aprovecha la sensibilidad a la luz del bicromato potásico para crear copias en color. El proceso fue inventado por el fotógrafo pionero escocés Munto Ponton en 1.839, pero no se comercializó hasta 1.894. A partir de entonces se convirtió en un proceso popular entre pictorialistas del nuevo siglo como Alfred Stieglitz.

"La Ciutat Esvaïda" de J.Vicente Jiménez
Al finalizar la primera guerra mundial, los fotógrafos se sienten atraídos por estilos más realistas en general y abandonan rápidamente las técnicas pictorialistas, poco adecuadas para estas tendencias. En España, curiosamente, se mantiene el pictorialismo hasta mediados de siglo, con fotógrafos de gran prestigio como José Ortiz Echagüe, Joaquín Pla Janini y Francisco Mora Carbonell entre otros.
El papel, de buena calidad, se cubre con una mezcla de goma arábiga y pigmento que se sensibiliza a la luz con bicromato potásico. Este provoca el endurecimiento de la goma tras una larga exposición a la luz UV; el "revelado" consisten lavar con agua el pigmento y la goma de las zonas no endurecidas, correspondientes a las luces. La textura depende tanto de la del papel como de la huella del pincel con que se aplica la goma; el resultado tiene un aspecto muy diferente a una fotografía. La imagen final no tendrá más que pigmento de acuarela, de un color o de varios.
El proceso es químicamente muy sencillo, aunque la preparación y sensibilización del papel y el procesado exigen cierta práctica para no dañar la imagen. Permite aprovechar cualquier tipo de papel y todos los colores de las acuarelas. La aplicación de la goma puede también hacerse en función de la imagen.

domingo, 9 de julio de 2017

Los viejos procesos


Procesos antiguos a partir de una misma imagen, de izquierda a derecha: goma bricomatada, cianotipia y marrón Van Dyke. Autor de los procesos: José Luis García
Mucho antes de que el bromuro de plata se convirtiese en el más importante medio de positivado de imágenes en blanco y negro estuvieron en uso gran cantidad de procesos diferentes. Cualquier fotógrafo de 1890 estaba familiarizado con cosas como la ristotipia, la kalitipia, la cromotipia, la cianotipia, la fluorotipia o la lenintipia; y es más que probable que hubiese utilizado los procesos a la leche, el café, al alabastrino, al grafito y hasta el de la Emulsión del Rev. Beechey, todos ellos descritos en cualquier manual de la época. Casi todos fueron puestos a punto por aficionados entusiastas y daban resultados muy irregulares. Su función era conseguir imágenes más permanentes y con mayor riqueza tonal que las que entonces daban los haluros de plata, pero solía ser complicado preparar los papeles y exigían el uso de compuestos demasiado peligrosos o demasiado complicados de preparar en la actualidad. No obstante, hay algunos que aún pueden dar imágenes atractivas con calidades de color y detalle muy particulares y que pueden seguir aplicándose para crear efectos imposibles con los papeles comerciales en blanco y negro o en color.

La imagen de partida en formato digital
Para usar hoy día estos procesos, lo primero que hay que hacer es preparar la superficie del papel. Normalmente esto consiste en aparejarlo pulverizando con almidón u otra sus tancia similar, según se indique en cada caso. Durante esta operación y la de sensibilización es fundamental que el papel permanezca plano, ya que en caso contrario no entraría bien el contacto con el negativo.
La capa sensible, como la emulsión líquida, se aplica bien de forma que se noten las pinceladas , bien de forma que la capa sea uniforme, según se prefiera. Los bicromatos aumentan su sensibilidad a medida que secan, por lo que, aunque la aplicación se haga a la luz normal, deben dejarse secar en la oscuridad. Durante la exposición es fundamental evitar el calentamiento del material, ya que ello interrumpiría el proceso. En todos los procesos la fase de "revelado" es muy sencilla, y por lo general puede llevarse a cabo en cualquier sitio, con tal de que la superficie del papel no reciba luz directa.
La confección  de los propios materiales permite "sentir" la naturaleza química de la fotografía y evocar las tribulaciones de los que hace cinco generaciones nos precedieron en esta afición. Por entonces, cuando los procesos pictóricos estaban a la orden del día, se fabricaban muy pocos materiales sensibles y los fotógrafos no tenían más remedio que convertirse en químicos. Los que eran capaces de entenderse con los procesos y además de realizar imágenes originales eran seres excepcionales, y aún pueden admirarse restos de su obra en  algunos museos y galerías de arte.
Durante las siguientes semanas veremos como mi buen amigo y fotógrafo José Luis García ha rescatado y probado tres de tales procesos, todos ellos realizables con un equipo mínimo: Goma bicromatada, Marrón Van Dyke y Cianotipia. El punto de partida es mi imagen "La Ciutat Esvaïda" que representa un típico patio mallorquín. El archivo digital se ha escaneado a negativo.

Bibliografía usada: "Manual del Laboratorio Fotográfico" de Michael Langford